Álbum Basuritas (Salo, 1989)

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Portada del álbum original de Basuritas de 1989. Nótese la ausencia del logo Salo.

El fin de la década de los 80 fue, sin duda, un hito relevante en nuestras mentes infantiles. Luego del revuelo mediático y social que significó el plebiscito de 1988; los niños de esa época veríamos al primer presidente en democracia. Una rareza.

Ese Chile inocentón y con cánones morales muy apegados al dogma cristiano eran la pauta social en todo aspecto: desde acartonados conductores televisivos, caricaturas políticamente correctas, pasando por colegios con estrictas normas morales; caracterizaban el cambio de década.

Sin embargo, algo estaría a punto de golpear el tablero y poner las cosas de cabeza, al menos, por un buen instante … uno que perdura en nuestros recuerdos hasta hoy, treinta años después.

Basuritas, el álbum anónimo

Su irrupción fue algo más que misteriosa y enigmática. Tímidamente, este álbum de esperpentos asomó en quioscos y almacenes de barrio sin mucha parafernalia. La idea era hacer ruido, pero no más que el suficiente para llamar la atención de los pequeños, mas no de sus padres.

Con una serie de comerciales (que podrás ver más adelante) apenas con una voz en off e imágenes de algunos personajes, anunciaban a ese Chile cándido, la llegada de esta parodia de los muñecos británicos Cabbage Patch Kids.

Basuritas, como le conocimos en Chile, fue un álbum lanzado por la editora Salo en 1989, y que rompió con todos los cánones hasta ese entonces conocidos, pero que daban la bienvenida a una década en donde veríamos caricaturas de la talla de Ren & Stimpy, la Vaca y el Pollito, Beavis and Butt-Head; en donde el culto a la deformidad o las imágenes groseras y asquerosas, se haría la norma.

El álbum contaba con una serie de personajes, cuyos nombres eran un juego de palabra entre el nombre y el apellido, en donde la última sílaba del primero se combinaba con el segundo, permitiendo entender la alusión hecha en la imagen.

Personajes como Inés Pinilla, Bruno Queado, Gustavo Mito; nos mostraban a una niña con acné, a un boxeador golpeado y a un hombre con problemas estomacales; respectivamente. La fórmula funcionaba a la perfección y fue caldo de cultivo para que los usásemos con nuestros amigos o compañeros de colegio, e incluso, nos aventuráramos a inventar algunos más osados.

¿Quién no llamó a uno de sus amigos con algunos de estos nombres? Esto, provocó que el álbum se transformara a poco andar en el objetivo de Centros de Padres y Apoderados de algunos colegios católicos, quiénes en airadas y furibundas cartas a medios de circulación nacional, exigían su retiro inmediato del mercado por fomentar el acoso escolar.

Como una suerte de premonición a lo que se avecinaba, Salo no incluyó su logo ni su autoría en ninguna parte del álbum, excepto en los sobres, por lo que los ataques de los moralistas, ya tenían un nombre muy distinguible.

La lección sería aprendida, y al año siguiente con el lanzamiento de Galería del Terror, álbum que transitaba por una línea similar a Basuritas; Salo borró cualquier registro de su autoría, imagino que con el fin de evitarse cualquier tipo de demanda o alegato como los ocurridos un año antes.

Prueba de que los tiempos cambian, fue su segunda versión, lanzada diez años después (1999) la que fuera anunciada con bombos y platillos por televisión, el que incluso se dio el lujo de incluir el logo “Censurado” en su portada a modo de ironía. Ya era otro Chile.

Esperpentos, Licencias y Se Busca

Junto al grupo de selectos adefecios, el álbum también incluía dos tipos de láminas especiales: los Buscados y las Licencias.

Los primeros funcionaban como aquellos carteles colgados en el lejano oeste, pero en lugar de un forajido, el buscado no era sino algún personaje de peculiares características, el que además, estaba ilustrado en la gráfica.

Las licencias eran un certificado en el que se describía algunas características arquetípicas (un alcahuete, alharaco, hipocondríaco, etc.) junto a un espacio en donde llenar un nombre. La idea, era que ese fuese otorgado a alguno de tus conocidos, escribiendo el nombre en él.

Sobre de Basuritas junto a algunas láminas autoadhesivas de 1989. Se aprecia el logo Salo en su extremo izquierdo.

Es importante destacar que todas las láminas del álbum eran autoadhesivas, e incluso, algunos personajes venían troquelados, dándole al álbum, un aspecto genial.

Sin duda, este álbum fue la punta de lanza para que productos como Galería del Terror, Zombi Pops y otros similares, llegaran con más naturalidad al mercado.

Garbage Pail Kids

Si bien muchos de los personajes tienen nombre nacionales como Natacha N. Chita o Malcom Pleto; el origen de estos extraños personajes proviene de Estados Unidos, cuando fueron creados por los dibujantes Art Spiegelman y Mark Newgarden, junto al diseñador artístico John Pound en 1985.

Se trató de una parodia a las, por entonces, populares Cabbage Patch Kids de Coleco, que en su versión esperpénticamente serían conocidas como los Garbage Pail Kids (Chicos del tarro de basura o Basuritas).

Aspecto de las muñecas Cabbage Patch Kids de los ochenta. Nótese el gran parecido con los personajes de Basuritas.

El éxito de la parodia no se hizo esperar, lo que llevó a esta franquicia a todos los continentes, llegando a conformar una serie de 1.200 personajes (variantes de nombres incluidas) en quince series de cartas entre 1985 y 1989. Incluso llegaron al cine en 1987.

Comercial

Tal como lo señalaba anteriormente, el comercial de este álbum fue bastante bajo perfil para lo que se acostumbraba en la época. Nada de parafernalia ni rostros visibles de niños felices en torno a él.

Recuerdo haber visto dos diferentes, pero iguales en cuanto a estructura: se nombraban tres personajes, para luego mostrarnos la carátula del álbum, sin más. Nada de premios ni promociones tras completarlo, a diferencia de su versión de 1989.

La intención era pasar medianamente desapercibido. Sin mucho ruido. Sólo 16 segundos en donde se cerraba con la frase “Basuritas, asquerosamente divertido”.

Ambos fueron locuteados por el conocido Cristián Gordon de Canal 13.

De los dos que recuerdo los personajes eran:

  • Comercial 1: Natacha N Chita, Esteban Piro, Penélope Luda
  • Comercial 2: Juampa Totero, Bruno Queado, Inés Queleto

A continuación, puedes revisar el metraje del primero cortesía del canal AQB.

¿Alcanzaste a coleccionarlo? ¿Qué te pareció la polémica que en algún momento rodeo a este genial álbum?

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