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A falta de fútbol, buenas son las guerras de agua

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Hacía calor. Creo que estábamos cerca de iniciar febrero y en la calle no pasaban muchas cosas. De pronto, y como por acto de magia una cañería situda en frente de mi casa comenzó a filtrar agua por entre el pavimento. Nada muy inusual si pensamos que las añosas cañerías probablemente estarían hechas polvo.

  • “Tai cagando muy duro que tapai’ las cañerías, poh”, me dice el Tata mientras se come un helado comprado donde la Any y entregado por Andresito con cara de “se me perdió en el camino”.
  • “Ja ja ja … na’ que ver oh, de seguro fue un surullo del Mandinga”, le contesto.

De pronto, una estridente música pachanguera interrumpe nuestra charla. Es el famoso “vamos a la playa”, proveniente de una camioneta de Esval que se estacionó junto a la naciente fontana.

Acto seguido, dos trabajadores inician las faenas de reparación a chuzo y pala.

  • “Chuuuu, nos cagaron la cancha, y justo que teníamos la revancha con los Cachirulos”, dice el Checoso.
  • “Si poh, más encima el cemento se va a demorar caleta en secar … que lata”, contesta el Tata.

Tras algunas horas de faena, los obrero logran dar con la fuga de agua y finalmente repaviementan el paño que corresponde al arco sur de nuestra calle-cancha. Sí, el mismo donde “Robert Rojas” recibió el bengalazo unos meses antes.

La camioneta se marcha dejando tras de sí un cerro de piedras y rocas junto al parche, para evitar ser pisado. El Checoso no aguanta la tentación y dibuja su manido corazón con una “CH” en su interior.

  • “No dibujís huevadas poh”, le dice el Tata medio enojado (*)
  • “Es mi símbolo”, le replica el Pecas.
  • “Harto amaricona’o tu símbolo”, le dice el Ceja de lejos.

La temperatura seguía subiendo y el calor se hacía poco soportable, mientras el Doctor llega a escena luego de una complicada operación. Todos sudábamos como contratados, sobre todo Slimer. De pronto, alguien sugiere hacer una guerra de agua, pero esta vez contaríamos con un nuevo elemento para nuestra batalla: trincheras.

Acto seguido, y en menos de que canta un gallo, las rocas y piedras protectoras del cemento fresco se habían transformado en una fortaleza que incluso, hacía difícil el tránsito vehicular, pero que paliaban en muy buena forma, la falta de una cancha de fútbol.

El resultado de esa tarde de “aburrimiento” fue una tremenda aventura armando piedras cual mecano para evitar ser alcanzado por el agua o los cocos que al final terminámos lanzándonos a distancia entre todos. Al final de la jornada, una bandera izada y una cámara fotográfica que registraría el momento cerraban un día más en la calle Julio Verne del Cerro Barón.Escarbaremos en los archivos a ver si dicha foto aparece. Esperemos que sí.

Frognum

 Glosario Farsómano:

Helados: Cubos, como le llaman en Santiago; o helados artesanales en bolsas alargadas.
ESVAL: Empresa Sanitaria de Valparaíso.
Robert Rojas: Parodia que hicimos en la calle con un Volcán de artificio, del bengalazo en el Maracaná (hay fotos).
Doctor Slimer: Amigo de la calle caracterizado por su sudoración excesiva.
Cachirulos: Grupo enemigo de la calle de arriba (Castro) con los que arreglábamos nuestras disputas a través del fútbol.

* Años más tarde, el Tata y yo seríamos los encargados de borrar todos los “CH” que el Checoso dibujaba por todos lados, haciéndonos los locos y haciéndolo pasar por un “Misterio Sin Resolver” (serie de moda en ese entonces).

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