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Coca Cola se Destapa Premiando (Coca Cola, 1985)

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Colección personal de los transferibles de Coca Cola.

Aún cuando estábamos algo asustados y conmocionados después del terremoto del domingo 3 de marzo de 1985, los niños de aquella época no teníamos mejor remedio que refugiarnos en una de las entretenidas promociones que las marcas nos ofrecían.

Personalizar nuestras vestimentas o utensilios escolares eran algo muy complicado por esos años. No había, como en la actualidad, tiendas dedicadas a estampar poleras o personalizar con alguna foto de lo que quisiésemos, alguna prenda de vestir.

A lo máximo que podíamos aspirar, era a pintar nuestros propios diseños con la tempera especial para géneros de Artel, todo un invento innovador para esos años.

Corría el segundo trimestre de 1985 cuando Coca Cola y sus marcas asociadas, notaron esta necesidad y se lanzaron con una apuesta que, tiene entre sus virtudes, plasmar en tela algunos diseños muy propios de la época.

Se trataba de la promoción “Coca Cola se Destapa Premiando”, que nos presentaba una serie de parches transferibles a través del planchado sobre tela. ¡Era hora de personalizar nuestras poleras!

Cada transferible medía aproximadamente 11 x 11 cms. En algunos modelos la gráfica podía variar, pero siempre se mantenía dentro de esa superficie.

Nunca fui un niño que tomase muchas bebidas gaseosas, pero en su minuto logré canjear un par los cuales estampé en mi mochila de Primero Básico. Casualmente, mis viejos desarmaron un dormitorio la que tenía un sótano, en donde ésta estuvo guardada durante 28 años.

Se trataba del modelo con el globo aerostático, que en su minuto, me pareció el adecuado para mi pequeña maleta escolar. Desconozco cuántos fueron en total, pero actualmente poseo doce diferentes. Nunca usados.

Cartón de blister que contenía las instrucciones y precauciones del producto.

¿Cómo se canjeaban? El paso de los años no ha sido en vano y lamentablemente no recuerdo el sistema de canje. Asumo que debió ser con un par de tapas sin dinero de por medio. Tal sistema comenzó a usarse hacia fines de la década.

Esta debió ser una de las pocas promociones que en el uso del producto final, requería la atención y ayuda de un adulto. El uso de una plancha caliente implicaba tomar ciertos recaudos que se hacían saber, junto al cartón del blister, con una hoja con instrucciones adosadas al parche.

El transfer tenía una lámina que cubría su área planchable. Para aplicarlo, debías despegarla y situar el parche en la parte de la tela que deseabas personalizar. Luego, poniendo sobre él la plancha caliente unos 15 a 20 segundos, esperabas que se produjera la transferencia y procedías a despegar el excedente. ¡Magia!

A continuación, te presento una galería con todos los diseños que actualmente poseo. No descarto encontrar algunos más en mis búsquedas cachureras:

Respecto del comercial de televisión, aún no lo he encontrado. Así también, mis canales amigos tampoco lo han subido. Espero que en algún momento aparezca y podamos enterarnos de más detalles que el paso del tiempo ha borrado de nuestras memorias.

Si tienes más detalles, posees el comercial o simplemente tienes más modelos de parches para compartir, no dudes en escribirme a contacto@frognum.cl

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