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La Galleta de Oro McKay (McKay, 1990)

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Sobre que contiene el tablero doblado.

Nuestra infancia estuvo, sin duda, marcada por aquellos inolvidables juegos de mesa que llenaban nuestras tardes infantiles. La Gran Capital, Ataque, Detengamos al Ladrón, ¿Quién Sabe Más?, entre otros muchos de la extinta marca nacional “Guau”, fueron algunos de los títulos que llenaron de vida nuestras mesas.

¿Quién no disfrutó con sus amigos de barrio hermosos momentos en torno a un tablero, fichas y un par de dados? Tan sólo eso era suficiente para poder compartir y pasar un momento agradable.

Las marcas y sus entrañables promociones no dejaron pasar esta oportunidad, y en los ochenta y noventa nos ofrecieron algunos juegos de mesa para entusiasmarnos los suficiente para volcarnos a coleccionar y consumir sus productos.

Algunos de los que recuerdo son “Las Recetas Mágicas del Magogurt” (Nestlé, 1990); los juegos de Coca Cola que incluían naipes, Carrera Espacial Robotech, Fútbol Dado, Ajedrez, Ludo y Dominó (Barbie y Robotech) nos hicieron disfrutar en 1987. Tampoco olvidaremos la “Gran Aventura Espacial” de Pepsi, 7up y Orange Crush de 1980, así como de “La Gran Captura” Copec de 1987.

Pero el juego que nos convoca en la reseña de hoy, es uno de las promociones de las cuales existe muy poca información, y a mi parecer, es de las que menos se recuerda en la memoria colectiva: La Galleta de Oro McKay de 1990.

Detalle del sobre en donde venía el juego.

Las tradicionales galletas McKay no eran una “máquina” de promociones como marcas como Coca Cola o Savory,  pero sin embargo, nos sorprendió en 1990 con una entretenida propuesta que incorporaba una historia vinculada directamente a la marca que la promocionaba. A mis ojos, un valor agregado que no era habitual verlo por esos días.

Se trataba de un juego de mesa, protagonizado por los duendes de McKay, quienes deben cumplir tres misiones antes de dirigirse a la fábrica de galletas, comandanda por Sir McKay.

Según recuerdo, el juego se canjeaba con paquetes vacíos de galletas más una suma de dinero (que no recuerdo) en las oficinas de Correos de Chile. Otro elemento muy poco habitual en las promociones de la época.

Al hacer efectivo el canje, se te entregaba un sobre de cartón enorme (90 x 30 cms.) y una bolsa que contenía seis duendes de cartón, sus bases, 18 fichas y dos dados. Al interior del sobre, venía el tablero doblado como acordeón (dos plisados), que abierto mide 90 x 90 cms., bastante impresionante para una promoción de la época.

Tablero del juego, que mide unos inéditos 90 x 90 cms.

El tablero de cartón dúplex, presentaba un hermoso diseño del país que nuestros amigos duendes habitan. Al centro presenta la fábrica de galletas, construida sobre la Península McKay,  circundada por una serie de accidentes geográficos pertenecientes al universo lúdico del juego.

Algunos son:

  • Acantilado
  • Desierto de las Nieves eternas
  • Montaña Alta
  • Playa de los Cangrejos
  • Mesetas de las Sombras
  • Playa Encantada
  • Desierto Arenoso
  • Pantano Sin Fondo
  • Bahía Escondida
  • Muelle McKay
  • Cascada Cristalina
  • Lago de los Cisnes
  • Tierra del Unicornio
  • Río Esmeralda
  • Mar de las Serpientes
  • Cueva de los Gritos
  • Dunas Prohibidas
  • Tierra del Viento
  • Mar de las Hadas
  • Lago de los Tres Deseos
  • Bosque de los Árboles Enanos

¿En qué consistía el juego? Para iniciar la partida, cada jugador seleccionaba un duende (cada uno de un color diferente), y lo situaba en el casillero de partida correspondiente a su color. Posteriormente, se les entregaba a cada jugador tres cartas “Misión”, las cuales indicaban a cada duende el ingrediente a recolectar en el lugar señalado en la tarjeta.

Para jugar, se lanzaban los dados y cada duende debía dirigirse al primer objetivo contenido en la primera tarjeta. Al llegar, debía colocar una de las fichas de su color en el sitio para proseguir con el objetivo de la segunda carta; así hasta llegar a la tercera. Para finalizar, el duende debía dirigirse a la Península McKay. Gana el juego el primer duende en completar sus tres objetivos y llegar a la fábrica McKay. El duende ganador recibía de las manos de Sir McKay, la gran “Galleta de Oro”, que distinguía al mejor de los duendes.

Set de duendes, fichas y dados.

Sin dudarlo, este debe ser uno de los ítemes más raros que tengo en mi colección. Lo mejor de todo, es que lo tengo desde mi infancia, con el cual disfrutamos eternas tardes con mis amigos del Cerro Barón de Valparaíso. Afortunadamente, el paso de tiempo no melló su estado ni perdió ninguna de sus piezas.

El manual estaba diseñado de manera similar al sobre contenedor, con bonitas ilustraciones y dos textos: uno superior y otro inferior. El primero, señala una instrucción acerca del desarrollo del juego; mientras que el segundo, alguna frase alusiva a la mitología del juego.

Te presento algunas de las fotos del manual:

Y tú, ¿tuviste este gran juego? ¡Cuéntanos tu experiencia en los comentarios!

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