
Jugar al yo-yo debe ser uno de los juegos más comunes pero a la vez más complejos de las décadas pasadas. Un pasatiempo sencillo, que sólo requería un pequeño juguete circular con un hilo en el centro.
Muchos conseguimos alguno en el comercio callejero, brandeado con alguna serie de turno o alguna marca de moda. Algunas empresas como Coca Cola ya los habían hecho parte de sus promociones a finales de los 70.
El Chavo del Ocho nos mostraba en su capítulo “La Exhibición de Yoyos” de 1974 (y también de 1978) a dos expertos haciendo gala de su talento con sendas acrobacias que, obviamente, nosotros nunca podríamos hacer … sin al menos, perder un diente o una oreja en el intento.
ENYÓYATE DE UN TIRÓN CON BILZ, PAP Y KEM PIÑA
Hartos años después, en el segundo trimestre de 1988; la Compañía de Cervecerías Unidas (CCU) a través de sus marcas BILZ, PAP y KEM PIÑA, lanzaría una campaña que reaviviaría nuestro entusiasmo por estos arcanos juguetes que, pensándolo bien, no pertenecen a un tiempo o década específico.
Se trató de ENYÓYATE DE UN TIRÓN, una promoción muy sencilla y que tenía por objeto, darnos la posibilidad de canjear un entretenido yo-yo brandeado con cualquiera de las tres marcas en cuestión.
Cada uno de los tres modelos, tenían los colores de cada bebida a excepción de la Kem Piña, que era verde, para evitar el choque con su contraparte Pap.
¿Cómo se canjeaba?
Sólo bastaban cuatro tapitas marcadas con la leyenda YO YO PROFESIONAL + $70. Podías usar tapitas de bebidas individuales como de las de litro.
HORA DE TENER UN YO-YO PREMIUM
Como en muchas de las promociones, una extensión o nuevos productos son agregados tras unos meses al aire. En este caso, se sumarían tres modelos de YO-YO MASTER, una suerte de yo-yo de mejor calidad y construcción (al menos, en teoría).
Su diseño era de color negro y tonos fluorescentes, imagino para darle un acabado más premium. Esta evolución, se presentó durante mayo de 1988 en un spot comercial que podrás mirar más abajo. Se canjeaban con cuatro tapas marcadas + $100.
Además, si te salía una tapa marcada YO-YO PREMIUM accedías de inmediato al dios de los yo-yos. De mejor construcción, y con acabados dorados, era el pináculo de estos artilugios … ¡y no necesitabas dinero para adquirirlo!
Y eso era. No hubo premios mayores ni sorteos que permitieran ganar algo más costoso. Simple, sencillo y al grano.
COMERCIALES PARA ENYOYARSE DE UN UN TIRÓN
Como era habitual, se lanzó un comercial de televisión que tuvo varias versiones con leves variantes. Posteriormente, se lanzó un spot para anunciar la llegada del “magnífico” Yo-Yo Master”. Un lujito para nuestros pequeños yo de esos años.
¿Los tuviste?



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